domingo, 12 de febrero de 2012

Viento helado

Cuando elegí esta nueva ubicación me olvidé por completo de que Soria tiene invierno -no nos lo han quitado todavía. Y que - mucho más en esta zona- el aire corre libremente, a su albedrío y con descaro. Hoy, además, lo hace a conciencia y sin fijarse en las caras.
Dicen por aquí que todo esto es sano; lo llevo oyendo desde que nací y entendí, pero, podría ser un poco no tan, tan...tan saludable.Nos tiene a todos, este clima, rozagantes de salud, con una sonrisa envidiable y contagiosa, con la jovialidad que comunica - por ejemplo- la suave brisa marina y la visión de la playa. Eso sí: un poco más arrugados, más ocultos en la ropa y con improperios para nuestros adentros. De cara al exterior hablan de "fresco", pero es para llevar la contraria. Es el espíritu de iluminados y de contradicción  de los sorianos. Hoy no me importaría ser neozelandés pasando de un momento a las antípodas. ¡Agur! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario